AGUA.

Publicado por Vanesa en

Una molécula de vida. Parte I.

“El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”

Leonardo Da Vinci

El agua es una sustancia compuesta por oxígeno e hidrógeno, presente en el planeta en tres diferentes estados, sólido, líquido y gaseoso, etc, etc.

Pero hoy, más que estudiar la estructura molecular del agua, quiero contarles por qué es el elemento más preciado del mundo. Tan preciado que si no la cuidamos hoy, mañana valdrá más que el oro.

El agua es una sustancia existente en casi todo lo que habita en nuestro planeta. Se encuentra sobre la tierra y dentro de ella. Está alrededor nuestro y en nuestro interior. Podemos transportarnos en ella y morir también en sus garras. Nos limpia y nos cura. Nos da vida pero también puede quitárnosla por abundancia o escasez. El agua es tan especial y poderosa, que no se imagina vida sin ella.

El agua, en números.

El 70% de la superficie de la terrestre está ocupada por agua.

El 97,4 % de ella es salada y ocupa fundamentalmente océanos y mares.

El 1,8 % se encuentra en los polos y glaciares en forma de hielo.

El 0,8 %, es agua apta para el consumo humano.

El 54 % del agua dulce superficial la consume el humano de forma directa o indirecta. De este total un 20 %, para mantenimiento de la fauna, flora, el transporte y la pesca y del 34 % restante, se utiliza el 70 % en riego, un 20 % en la industria y un 10 % en las ciudades y los hogares.

El agua que habita en mí.

La importancia de este recurso para los seres humanos es tan incuestionable que forma casi las dos terceras partes del peso de nuestro cuerpo y está presente en todos los tejidos y órganos vitales: cerebro, pulmones, corazón, hígado y riñones. Es un elemento fundamental en procesos digestivos y en la absorción y eliminación de desechos. También estructura el sistema circulatorio y  distribuye nutrientes hacia todo el cuerpo a través de la sangre. Además, ayuda al mantenimiento de la temperatura corporal, eliminando el calor excesivo con su salida en forma de transpiración y vapor a través de la piel.

Funciones vitales del agua en nosotros.

  • Regular la temperatura corporal

El organismo utiliza el agua para deshacerse del calor cuando la temperatura ambiente es elevada; esto lo consigue provocando la sudoración. El cuerpo puede perder hasta 1,5 litros de sudor por hora. Además, cuando hay un exceso de temperatura, la sangre abandona los capilares próximos a la piel para contribuir a mantenerla fresca.

  • Transportar los nutrientes y el oxígeno

El agua participa en el proceso de descomposición de los alimentos que ingerimos, y además, a través del sistema circulatorio, donde el plasma se compone de un 91% de agua, se transporta los nutrientes y el oxígeno a todas las células del cuerpo.

  • Eliminar toxinas del cuerpo

“El agua aumenta el volumen de sangre. Con ese aumento del volumen sanguíneo, los nutrientes contenidos en él serán mejor distribuidos. Ella hace la limpieza de nuestro organismo, elimina las toxinas, eliminando por ejemplo, el exceso de minerales como el sodio. Es muy importante para toda la regulación de nuestro cuerpo”, dice la nutricionista Andréia Carrara.

  • Lubricar las articulaciones

Gracias al líquido presente en nuestras articulaciones estas pueden funcionar de forma fluida. El beber poco líquido puede causar la aparición de lesiones óseas y artritis. El agua también actúa como protector de los huesos y la columna vertebral frente a traumatismos, y también de otros órganos, como el cerebro, la médula y los ojos.

El agua y nosotros.

El cuerpo humano necesita reponer diariamente los casi dos litros de agua que pierde entre el sudor, la respiración, la orina y las defecaciones.

Este es uno de los elementos más esenciales para el organismo, ya que está presente en cada célula, tejido y órgano del cuerpo. Una buena hidratación permite que los nutrientes sean transportados por la sangre a todas las células, alimentando esas estructuras. Un individuo bien hidratado poseerá también piel, uñas y cabellos bien nutridos.

Todo funcionamiento del organismo depende del agua: las reacciones químicas, la respiración, la circulación, el funcionamiento renal, la desintoxicación, la digestión, los sistemas de defensa, la piel, todo lo que es necesario para mantener la vida.

La ingestión diaria debe ser suficiente para la salud plena del organismo. El nutriólogo Durval Ribas, Presidente de la Asociación Brasileña de Nutriología, explica que la persona que no se hidrata adecuadamente tendrá daño en todos los sistemas del organismo. “Es fundamental que cada dos o tres horas las personas tomen algún líquido, no necesariamente agua. Los jugos naturales, infusiones y frutas también son muy bienvenidos”.

Efectos sobre la civilización humana.

Según la historia las primeras civilizaciones se formaron en zonas favorables para la agricultura, como a orillas de los ríos. Es el caso de Mesopotamia, considerada el comienzo de la civilización humana, nacida en el fértil valle del Éufrates y el Tigris; y también el de Egipto, que dependía por completo del Nilo y sus periódicas crecidas. Muchas otras grandes ciudades, como Róterdam, Londres, Montreal, París, Nueva York, Buenos Aires, Shanghái, Tokio, Chicago y Hong Kong deben su riqueza a alguna vía de agua que favoreció su crecimiento y su prosperidad. Del mismo modo, las áreas en las que el agua es muy escasa tienen dificultades de desarrollo, a no ser que posean otros recursos en grandes cantidades.

Como podemos ver, el agua es importante en cada momento y lugar, para procesos celulares, sociales y de todo tipo. Lamentablemente esta importancia no nos ha hecho valorarla y cuidarla como deberíamos.

El agua y la industria.

El cuidado del recurso hídrico es un agente crítico en nuestra historia ya que las actividades agrícola-ganaderas y muchas otras actividades industriales necesitan de él para su práctica, directa o indirectamente.

La industria precisa el agua para múltiples aplicaciones, por ejemplo para calentar y enfriar máquinas, para producir vapor de agua, como disolvente, como materia prima o para limpiar. También se emplea en equipos de demolición, en máquinas de corte, y además se utiliza en pistolas de agua para cortar materiales como acero, hormigón, hormigón armado, cerámica, etc. y como líquido refrigerante para evitar el recalentamiento de maquinarias.

Así mismo, la agricultura es la actividad que mayor demanda y consumo tiene; en promedio, el 73% del agua dulce se destina a esta industria. Lo curioso y más desconcertante es que en los sistemas de riego más utilizados sólo el 37% del agua es aprovechado por la planta, el resto se pierde. En este sentido los sistemas de micro-irrigación son más eficientes ya que reducen sensiblemente las pérdidas, constituyendo por lo tanto una alternativa racional y necesaria frente a los otros sistemas.

El agua y el consumo humano.

El aumento de la población mundial y sus actividades productivas han extendido su consumo. La tasa de consumo a nivel mundial es muy desigual, por ejemplo, USA consume en promedio y por individuo 70 veces más que Ghana.

Otro factor a considerar son los procesos de contaminación (también incrementados), que afectan su calidad, sobre todo en la denominada “agua dulce”, imprescindible y vital para el ser humano.

El consumo humano de aguas contaminadas genera la aparición de enfermedades, que afectan sensiblemente la calidad de vida de muchos seres humanos y sus perspectivas futuras.

Es vital e impostergable mejorar sustancialmente la administración integral del recurso hídrico.

Dificultades en el mundo para acceder al agua potable.

Ante la dificultad  de tener acceso al agua potable para consumo humano en muchos lugares del planeta, se ha evaluado el agua segura como el agua que no contiene bacterias peligrosas, metales tóxicos disueltos, o productos químicos dañinos a la salud, y es por lo tanto considerada segura para beber, por ende se emplea cuando el suministro de agua potable está comprometido. Es un recurso que no resulta perjudicial para el ser humano, aunque no reúna las condiciones ideales para su consumo.

Por distintas razones, las reservas de agua resultan escasas en buena parte del mundo, y por ello se ha convertido en una de las principales preocupaciones de gobiernos en todo el mundo. Actualmente, se estima que alrededor de mil millones​ de personas tienen un deficiente acceso al agua potable. Esta situación se agrava por el consumo de aguas en malas condiciones, que favorece la proliferación de enfermedades y brotes epidémicos.

El agua como derecho humano.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó el 28 de julio de 2010, una resolución que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.​ Esta resolución fue precedida, en noviembre de 2002, que establece el derecho al acceso asequible al agua como una condición indispensable para «una vida humana digna» El artículo I.1 establece que “El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna”.​

Consecuencias económicas y sociales.

Cuando el agua se obtiene de fuentes de suministro mejoradas y más accesibles, las personas gastan menos tiempo y esfuerzos en recogerla físicamente, lo que significa que pueden ser productivos en otras actividades. Esto también se refleja en una mayor seguridad personal, disminuyendo la necesidad de hacer viajes largos o peligrosos para recoger agua. La mejora de las fuentes de abastecimiento de agua también resulta en una reducción del gasto sanitario, porque las personas tienen menos probabilidades de enfermar y de incurrir en gastos médicos y están en mejores condiciones de permanecer económicamente productivas.

Desafíos.

El cambio climático, la escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización ya suponen desafíos para los sistemas de abastecimiento de agua.

La reutilización de las aguas residuales para recuperar agua, nutrientes o energía se está convirtiendo en una estrategia importante. Los países están utilizando cada vez más las aguas residuales para regar: en los países en desarrollo, esto representa el 7% de las tierras de regadío. Si bien esta práctica plantea riesgos para la salud, la gestión segura de las aguas residuales puede aportar múltiples beneficios, como el aumento de la producción de alimentos.

Las fuentes de abastecimiento de agua potable y de riego seguirán evolucionando, con una presencia cada vez mayor de las aguas subterráneas y de fuentes alternativas, como las aguas residuales. El cambio climático conllevará mayores fluctuaciones en la cantidad de agua de lluvia recogida. La gestión de todos los recursos hídricos tendrá que mejorarse para garantizar el abastecimiento y la calidad.

Responsabilidad individual.

Muchas personas se encargan de la parte negativa de todo esto, pero hay mucha gente que hace lo contrario.

Muchos gobiernos y organizaciones no gubernamentales también ayudan a reducir el desperdicio de agua y la contaminación. Todo esto es maravilloso pero no es suficiente.

Nosotros como ciudadanos y personas pensantes podemos y debemos colaborar. Con pequeñas y cotidianas acciones ayudamos y mucho.

No hace falta describir las acciones, todos sabemos qué debemos y qué no debemos hacer. Pensemos en qué mundo queremos para nosotros ahora y para nuestros hijos y nietos.

Yo quiero que ellos disfruten de buena salud, del mar y su naturaleza increíble, de alimentos sanos, de aire y agua limpios…hagamos lo que debemos entonces, acompañanos en Gaia Mater!

“El agua es el seguro de vida de la humanidad”,

Loïc Fauchon, presidente del Consejo Mundial del Agua,
La Provence, 22 de marzo de 2020.

Fuentes

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/drinking-water

https://www.worldwatercouncil.org/es/node/2959

https://www.mendoza.conicet.gov.ar/portal/enciclopedia/terminos/Agua.htm

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