GATOTERAPIA,
una simple manera de sanar.

Publicado por Vanesa en

¿Suena divertido el nombre verdad? y además la forma de practicar esta terapia innovadora también es entretenida y sencilla, sigue leyendo para descubrir los beneficios de la gatoterapia.

Lo positivo de la gatoterapia es, justamente su simplicidad. La misma se basa en la compañía que se ofrecen el gato y la persona y el modo en el que ambos interactúan.

Este tipo de terapia se centra en la compañía que dan estos pequeños felinos domésticos. Esta brinda mejoras en la salud física, mental y en la calidad de vida en general. Resultado de la interacción amistosa entre el gato y la persona.

La gatoterapia es un tratamiento tradicional contra estados de  estrés, ansiedad y de bajo estado de ánimo con la ayuda de gatos domésticos.  Además de estas aplicaciones, esta terapia se ha estudiado en pacientes con discapacidades físicas y psíquicas. Por ejemplo, entre los trastornos asociados a demencias, el autismo y los trastornos conductuales en niños, como así también en perturbaciones del estado de ánimo, y los beneficios son contundentes.

Los gatos y el autismo.

A los niños y adultos con autismo a veces les cuesta comunicarse con el mundo de su alrededor. No obstante, se ha demostrado que la gatoterapia es una herramienta muy útil de aprendizaje, ya que muchas personas autistas sienten una conexión con los animales más fuerte que con las demás personas. Un estudio realizado en Francia en 2012 analizó a 40 niños autistas y a sus mascotas y descubrió que los niños se sentían más tranquilos y podían socializar con más facilidad que los que no tenían mascota. Este cambio se produjo por un incremento en la producción de la oxitocina, una hormona que aumenta los sentimientos de confianza y amor.

Iris Grace Halmshaw, una niña británica de cinco años fue diagnosticada de autismo en 2011. Su gatita Thula la ha ayudado a ganar la confianza suficiente para hablar con las personas de su alrededor, además de estimular su creatividad, otro componente de su terapia.

El gato y sus ‘propiedades antiestrés’.

El gato es un animal muy independiente, aún así siempre está a gusto donde le brindan cariño y juegos. Todos los efectos beneficiosos que estos pequeños seres nos dan, son gracias a su simple presencia.

La compañía de un gato favorece la relajación, reduce el estrés, así como también disminuye el nivel de presión sanguínea y la frecuencia cardíaca. 

Además, el ronroneo que emite un gato tiene una derivación positiva en el estado de ánimo de las personas, impulsando el buen humor y aportando confianza y seguridad.

Compañía felina, siempre bienvenida.

Muchos expertos aconsejan a personas que viven solas la compañía de un gato. Además  de los aspectos positivos en la salud mental que ofrecen los pequeños felinos fundamentales en la gatoterapia, los gatos no requieren de grandes cuidados.

La convivencia familiar con animales también enseña a los niños a responsabilizarse de ciertas tareas, a respetar y amar a otras especies, y esto se refleja en una interacción mas tranquila.

Gatoterapia y algunos datos.

En los Estados Unidos, varios estudios revelaron que los pacientes aquejados de alguna cardiopatía reportaron una recuperación más rápida. Si convivían con un felino doméstico, se incrementaba el porcentaje de supervivencia un año después de haber padecido un episodio agudo como por ejemplo, un infarto (Friedmann y Thomas, 1995).

Varias asociaciones y fundaciones dedicadas a mejorar la calidad de vida de personas con trastornos mentales graves emplean a gatos como parte de la terapia.

Obviamente el gato no puede curar una psicopatología severa, pero sí se ha observado que el contacto de los enfermos con los felinos les aporta buenas dosis de felicidad, les devuelve la sonrisa, especialmente a aquellos que tienen una vida solitaria.

El caso de los abuelitos que viven en geriátricos también es  positivo en lo que refiere a los beneficios de convivir con gatos. Distintos estudios señalan que el contacto diario con un gato, puede ayudar al anciano a verbalizar sus emociones y sentimientos, así como los recuerdos de su infancia. Estimular su memoria y contar anécdotas y relatos de su vida es algo muy importante en pacientes con demencias seniles o Alzheimer, ya que de esta manera se retrasa la degeneración de la calidad neuronal.

Los gatos no son juguetes.

Se puede adoptar un gato acudiendo a la protectora de animales o amparar a un gatito de la calle, que es lo que yo aconsejo.

No debemos dejar de ser conscientes de que un gato es un ser vivo, que tiene necesidades y puede llegar a sufrir. Esto implica que debemos responsabilizarnos de ellos, cuidarlos y enseñarles a nuestros hijos el respeto por esa mascota que también es parte de la familia.

Adopta a una mascota y tendrás un fiel amigo por siempre.

Fuentes consultadas:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3317329/
https://www.scientificamerican.com/article/why-do-cats-purr/
https://healthland.time.com/2012/08/02/pets-can-help-autistic-children-learn-to-share-and-comfort-others/

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